"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


14 oct. 2012

04. Como si ya no estuvieras

Cuando intuyen que vas a morir, que tu futuro próximo pasa por cerrar los ojos definitivamente, los médicos te cambian de habitación, no quieren que des mal ejemplo al resto de moribundos.
De semejante privilegio tú ya no eres consciente, la sedación hace las veces de antesala mortuoria y sólo los que te acompañan en el último suspiro agradecen la deferencia.
Lo bueno sería no llegar nunca a ese cuarto individual, a ese muelle donde Caronte te aguarda comiendo pipas de girasol.

[ge minúscula]

Como si el postrero suspiro fuera un disparo de salida, la nieve despidió al espíritu mientras M cerraba en su mano la de su padre.
Esperaba notar el instante definitivo pero no fue así. Miró por la ventana, sintió el frío caer en miles de copos y al girarse hacia él, comprobó que su pecho ya no se movía.
La noche anterior, el enfermero la estuvo consolando con fórmulas amables, con un leve tono de esperanza. Entonces ella se propuso no ceder al sueño para vigilar la frágil respiración del paciente. Mas desconoce a qué hora sucumbió al cansancio acumulado. Sólo sabe que, al amanecer de aquel día de febrero, el llanto grumoso que sufría la ciudad le reveló lo predecible.

La mano del padre seguía en la de M, caliente.
Le pudo haber avisado pero cree que no fue así.
Al final, ella le falló. Estuvo con él, es evidente, pero se perdió su despedida.
Alguien bienintencionado podría aventurar que el ya difunto había dejado este mundo días atrás, favorecido por la medicación extrema suministrada. De hecho llevaba sin abrir los ojos casi diez días, si exceptuamos los espasmos autómatas que de vez en cuando le sacudían y le forzaban los párpados en un ejercicio completamente inútil y masoquista.

M, a pesar de su florida imaginación, no pudo recrear el desenlace de su padre de una forma tan íntima y silenciosa. Tan propia.
M le besó en la mejilla carente de color y se recostó un instante a su lado.
A fuera la nieve caía.


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7 comentarios:

  1. No importa no haber percibido el instante final.
    Importa la decisión de estar allí.
    Dedicarle el tiempo.

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    1. M tomó la decisión de estar allí desde el día del ingreso. Su tiempo fue todo para él. Y sospecho que lo sigue siendo.

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  2. una sola lágrima escapa de mi ojo traicionero: de a poco a poco llega la paz. Es más difícil reconciliarte cuando tu último beso es despues de la nada... Sabes?? yo envidio a M, estaba allí, a su lado.

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  3. La decisión de acompañar me parece hermosa.

    El tiempo en la tierra debe ser para uno mismo, nadie vivira por ti. La vida de nadie es la tuya.
    M -solidaria, cariñosa, cumplidora, amorosa- debe ahora ser solidaría con sus horas, cumplidorta con sus deseos, cariñosa consigo misma, amorosa con sus actividades.

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    1. Sí, quizá ahora sea el tiempo de M.

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    2. Que sea capaz de centrar su vida en sus preferencias.

      Algo tan simple y tan difícil de atreverse a gacer.

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    3. Veo que cerraste tu sitio a miradas indiscretas. ¿Me darías un salvoconducto?

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