"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


8 nov. 2012

09. De otro decorado

[Rosas blancas, por Igor]

Tiro de negro, malva, morado. De mucho rojo. Demasiado. Y también de algún gris y verde. Pero de blanco sólo si me equivoco. Y aquí no cuentan las perlas.
El blanco me recuerda a la lencería de la abuela, a las mortajas antiguas.
El blanco me deslumbra, me deja sin qué decir. Como ahora mismo el ramo de rosas silvestres que algún desconsiderado colocó junto al piano. Me cuesta digerir su belleza natural.

Si esto fuera un cuadro, las flores serían el punto de fuga perfecto, romperían la línea clásica de toda la composición. Pero no estoy dentro del marco. Formo parte del paisaje evocador de tu madurez, como el buen vino y los paseos en moto las noches de verano. Recreo con meridiana precisión las nobles pero pobres criaturas femeninas de la época victoriana que tanto amaste en los libros. Y si hubiera conocido su magnetismo y cómo te gusta descolocarme, habría venido pertrechada con el catálogo completo de mis dulces e irresistibles encantos.
A otro le bastaría con mi piel de alabastro pero contigo la complicación de impone. Así que el minimalista atuendo de la sala donde tú me inventas y yo hago que te sigo, obsesionada por el blanco acusador, se completa con mi vestido violeta y diez puntas de rubí que caracolean lo plateado de tu testa.

5 comentarios:

  1. Siempre me he fijado (mucho) en como se visten las mujeres para gustarme.

    ¿Como aparecen en la primera cita/encuentro?

    Su indumentaria me dice bastante se su a priori.

    Violeta seguro que te queda genial y -como tu- el blanco no acaba de gustarme (aunque hace poco he vuelto a valorar las camisas blancas simples.

    Me encanta: "... la sala donde tú me inventas y yo hago que te sigo"

    Y no me imagino que puedas estar fuera de lugar en ningún decorado. Menos "pertrechada con el catálogo completo de mis dulces e irresistibles encantos".

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    1. El detalle de fijarte en una mujer dice mucho de ti pues asumes su deseo de agradarte.
      Y "su a priori" puede ser tan cambiante como las olas en un mar picado.

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  2. A otro le bastaría con mi piel de alabastro pero contigo la complicación de impone. Así que el minimalista atuendo de la sala donde tú me inventas y yo hago que te sigo, obsesionada por el blanco acusador, se completa con mi vestido violeta y diez puntas de rubí que caracolean lo plateado de tu testa.

    genial el párrafo, pero el final: diez puntas de rubí que caracolean lo plateado de tu testa....... en dos palabras impre- sionante

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    1. Me gusta pensar que compartimos sensaciones, y que el más leve gesto en una caricia nos puede transportar al placer más excelso.

      ¡Eres mi suerte!

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  3. Una genialidad, te dejo un fuerte abrazo.
    Buen fin de semana!

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