"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


30 dic. 2012

20. La marca en el calendario

[Clothes and clouds, de ana-ldr]

En el buzón sólo habitan facturas y chillones reclamos de atención. Pero hubo un tiempo en que ese buzón escondía collares de nácar, retahílas dilatadas en el espacio de nuestro encuentro fortuito, dulces caramelillos para apaciguarnos la ansiedad de los días.

Pero de nuevo florece el papel de carta, otra vez la piel de celulosa contiene el verbo de tus sueños. Y en ellos reclamas mi presta atención. Y en ellos busco mi ubicación perfecta.
Recojo el tesoro de tus manos y corro escaleras arriba, a mi azotea de los viernes, y entre el blanco nuclear que ondea sobre fondo azul cristalino, mi alegría emborrona lágrimas minúsculas de tinta que no impiden los deseos de este corazón desbocado.

Escribes y leo.
Lees y escribo.
Y el tiempo arrincona musarañas, viejos discos de vinilo y platos desconchados, siendo nuestro reloj de arena tostada al sol.
En la contestación que te envíe irán las precipitaciones de estos meses, el viento recogido en tu ausencia y el a(calor)orado dibujo de un beso.


24 dic. 2012

19. De lápiz y papel

[Chritsmas Tree, de BMA Library]

En su casa, el pesebre vivía todo un año en una caja de zapatos. El rebaño de ovejas que su padre fue coleccionando, pastaba acumulando polvo sobre el bufet. Y algunos adornos enroscaban sus brillos en la lámpara del comedor. Pero nunca hubo un árbol, nunca. Imposible entre aquellas cuatro paredes agujereadas con puertas y ventanas.
Y aún así, M empezó a echarlo de menos la primera navidad que pasó en su piso, aquella en la que un alce de trapo, con pasaporte de Alaska, cogió un avión y se instaló en el cuarto de invitados.

Desde entonces ha fantaseado con la posibilidad de entregarse para siempre a uno. Cubrirle el pie con regalos. Elegir el lucero más remoto para su cima. Y brindarle poemas que más tarde colgaría de las ramas.
Sin embargo, este año, ha zigzagueado su figura en el día 25 de la agenda, con la siguiente anotación:
Llega el invierno
dentro de ti
busco flores.*

Su padre no va a estar para enseñárselo.





* Haiku de Berta Arribas Arnaiz

19 dic. 2012

18. Una tarde de frío cualquiera

[Exodus 1 –India, de Josef Hoflehner]

Mi mundo tal y como lo conocía ya no existe. El paso del tiempo ha ejercido sobre él y también sobre mí cambios reconocibles e inamovibles.
Girando en la inercia diaria, asumiendo las obligaciones que colman mi vida, todo se modifica. Pero no soy consciente de ello hasta que el más insignificante de los detalles detiene la rotación establecida, las nubes se disipan y la evidencia, como la gran reina madre que es, se hace patente y golpea mi distraída conciencia.
Mi rumbo, me doy cuenta entonces, difiere del de mi gente por completo. Nuestras prioridades son dispares, y esa distancia que siento ante ellos me obliga a preguntarme hacia dónde voy, y en qué punto se bifurcaron los caminos.

Hay un momento para cada cosa, es cierto. Mas creo que mis tiempos y sus cosas no coinciden en nada con los de los demás. Quizás, y sólo es una posibilidad, no estuve atenta cuando debía estarlo. Y por eso vago más que transito, con la sensación incierta, y a vez, prometedora, de que algo está por suceder, algo que proporcionará de nuevo, a mi existencia, el sentido del cual ahora parece falta.



14 dic. 2012

17. From Paris with love

[Eiffel Tower, de Willy Ronis]

Le dijeron que su amor era diferente, que no se parecía a ninguno que anteriormente pudiera haber conocido.
Y les creyó.

Dejó volar las mariposas en vuelo rasante cuando fue necesario y padeció con un arrojo considerable los avatares de su sangre porteña. Hacia delante, sin rendirse, pendiente sólo de abordar con su mejor sonrisa aquellas espinas que herían a conciencia su camino plagado de rosas frescas.

No tardó en coincidir con todos que era sumamente afortunada, que su amor era fuerte y sincero, como los milagros que plagan las hagiografías de los más santos.
Y por ello lo disfrutó a diario, le sacó el mejor partido.
Pero faltaría a la verdad si no reconociera el vértigo, aquel desfase emocional que la sacudía por dentro cuando sus miradas se cruzaban o la piel de su hombre buscaba la suya bajo las sábanas, en el frenesí del acto.
Las descargas eléctricas tenían entonces su réplica más allá de las bocas, en el contacto urgente de sus sexos y en ese aire viciado de puro egoísmo que los amantes satisfechos exhiben impúdicos sin ni siquiera darse apenas cuenta.
Tan pagados de sí mismos se sienten en esas circunstancias favorables.

Por todo ello, en el mismo instante en que le comunicaron que no tardaría demasiado en ser desgraciada, les acusó de embusteros y partió de nuevo hacia el futuro, con apenas equipaje, para cuatro días mal contados, llevando del brazo lo que más quería en este mundo: su maravilloso e imperecedero amor de postal.



9 dic. 2012

16. Intenciones

[de internet]


espejo maravilloso sus ojos,
que me reflejan y regresan vida
en cada nuevo pestañeo

cincel maravilloso sus manos,
que, como hábiles escultoras, contornean los límites de mi frontera
inventándome de nuevo en cada roce



5 dic. 2012

15. En el gabinete

[Daisy Buchanan y Jay Gatsby, The great Gatsby -1974-]

Asumir todas las evidencias de golpe y no dejarse nada en el tintero de la voluntad.
Olvidar por un momento la distancia y rozarnos por dentro como si no fuéramos quienes somos.
Yo, aquí, y tú, tan cerca que duele con tan sólo ser cierto.
Perdimos las letras, los formalismos, las frases hechas, y todo nuestro mundo de bambalinas se pobló de silencios extremadamente locuaces, dejando al resto de los mortales boquiabiertos en su ignorancia.

¿Conviene que nos sigan viendo juntos?
Y la razón se va por donde hace un instante apareció, del brazo de un quejumbroso alcahuete.

Hechizados, en otra dimensión. Ahí es donde fuimos a parar después de todo este tiempo furtivo. Y aún así, ¡parece todo tan real!
Sé que si levanto la mirada hacia ti te desvanecerás, que volveremos a respirar en atmósferas separadas, y que el color de tus ojos se resquebrajará en ambarinas luces. Únicamente la piel conservará el recuerdo de tan ligero instante.


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