"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


25 feb. 2013

31. Casi todas y ninguna




[Letter J options, de Element 120]


Hay un exceso de Jotas mayúsculas en mi vida.

La primera grabó platónicamente su inicial e identificó un puerto seguro.
Algunos años después, aparecería, camuflando su Jota tras un aspa imperial, la segunda. La única hasta la fecha que, por caprichos del lenguaje, ha llevado mi corazón en volandas. Y a la que entregué el secreto de un amor que parecía merecerlo, a cada caricia de su nombre, y que jugaba a cierta clase de eternidad.

Al principio de conocerla, esta Jota enmascarada convivió con otra, volátil y caprichosa como las nubes de algodón, y con trampas y saltos de línea a cada pocos pasos.
El destino hizo que desaparecieran al tiempo, carcomidas por plagas diferentes pero mortíferas ambas.

La siguiente Jota marcó un antes y un después. Fue una Jota con fecha de caducidad,  intensa como la explosión de una estrella, y que vino a restituir mi fe en todas las letras del abecedario.
Pero después de ella, las nuevas Jotas que asomaron su esbelta figura han sido insignificantes, inconsistentes, poco serias.
Incluso la tercera Jota llegó a proponerse nuevamente como candidata y resultó un fiasco, por viejo y conocido.
Y en el ínterin hasta hoy, la cosa no ha mejorado.

Pero hoy, hoy ha aparecido otra Jota. Discreta, tanteadora de terrenos, aunque algo alejada de su realidad cotidiana; de lo contrario no se explica el abordaje al gancho de mi ge, ese atrevimiento inocente a sonreírme sin más.



19 feb. 2013

30. Saltarse los formalismos


[Horloge d’Orsay, de HansMauli]


Vistas del revés las horas se desplazan hacia atrás. ¿Te has fijado?
No hago otra cosa desde que llegamos aquí arriba. El presente se retrasa a cada segundo y tu intención es formar parte del pasado reciente de este minutero colgado sobre los tejados.

Debo hacerlo, aún estoy a tiempo. En cuanto pisemos de nuevo la calle, tú y yo, seremos unos desconocidos y te parecerá que nada de todo esto ha pasado. Pero quedará escrito en el aire que respiras.
De acuerdo. Estoy preparada. Sin embargo, no me pidas que sea valiente y que me descuelgue de las agujas; que, con una sola mano, aferre la tuya, mi vida al borde de este precipicio, y aquel extraño rayo de sol que ilumina el polvo sobre los miedos. Confío en tu buen hacer, ¿no querías eso de mí?

Debería callar, consolar tu llanto de aquí a unos segundos con el silencio menos locuaz del que sea capaz. Abrigarías tu rostro contra el ventanal de barrotes y tus lágrimas impregnarían de lluvia este lado de la ciudad. Mas no sería justo arriesgarme a la tormenta y no ofrecerte el mayor catálogo de sentimientos del que dispongo. Nunca te dije que subir a lo alto te ahorraría la verdad.
Disparates azules escapan de tus labios, se esparcen por entre los cabellos cenizos que tijeretean en la corriente. El vértigo se instala en la antesala de mi estómago y el sonido intenso de una música estrambótica me hace rodar, con fuerza. Despego los pies, y me arrojo al vacío.



13 feb. 2013

29. Con los ojos cerrados



[de  internet]


PARA TODO existe una órbita al revés,
tú te diste la vuelta
y el ciego te siguió,
anduviste dormida
y después alguien tuvo que apartar
las manos de tus ojos.

Fue como si te hubieras escondido
y serías encontrada en último lugar.

El seto crece
y nos echamos a dormir
para que lo inesperado se dé a conocer,
lo desconocido se entregue,
un muro del que caen espinas,
y las rosas perforan el suelo
en el que se dice que hay una puerta
pero tú no sabes adónde conduce,
sólo que ha cesado la maldición
cuando el sueño llega al que duerme
y las promesas se cumplen.


[de Tone Hødnebø]



9 feb. 2013

28. Al suave aliento de quien no sabe más que marearte




Se puede viajar al revés.
Sólo así se aceptaría semejante estupidez.

Pero al revés, ¿cómo exactamente?
¿Con manos y brazos haciendo de sustentos, cabeza abajo y con el corazón colgado a destiempo en su caja mágica?

No, así no.
Sólo a contracorriente, al revés de todos, desatendiendo a las señales de peligro y asumiendo todos los riesgos que tu seguro de vida no incluiría ni siendo excesivamente generoso.


4 feb. 2013

27. Aquí y ahora


[ge  minúscula]


Agua equivocadamente estancada.
Oleaje que resuena en los cimientos de la ciudad.
Chasquea contra las piedras el balanceo de una media luna. Y ésta se resigna a permanecer errática en el vaivén, cruje ondulante en su lecho ennegrecido.
El chapoteo de la laguna llega hasta los pies de los escalones, sembrados de musgo salvaje; y su serenata, no por repetitiva, se hace menos preciosista. El matiz de las notas secas y elegantes, sin repeticiones idénticas, evoca en los sentimentales oyentes lejanos cantos de leyenda.
Y yo, varada junto al resto de góndolas, contemplo la luna de primeros de octubre mecida por el eterno fluir de tu ausencia.




Cartas entretejidas en la dulce soledad de un pasado, al amparo de una historia que da comienzo a cada lectura. Ahora son las manos de otro las que despliegan los afectos, las que retocan el devenir de unos recuerdos que ya todos olvidaron.
Penzo, el aviador, murió joven, dejando en paz los cielos.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...