"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


28 may. 2013

49. Fons, fontis


[de  internet]

Llueve.
De repente lo mojado se sucede como si todo en este universo fuera de agua.
Y sólo se me ocurre quedarme quieta, desperezar mi belleza de estatua fin de siglo y esperar.
Esperar a empaparme, a que mi liviana túnica me transparente por completo, a que el oxígeno de la fórmula magistral burbujee la fragancia de la lluvia sobre mí.
Y condensar a mi alrededor el deseo de tus ojos inundados en la bruma vaporosa del estruendo.


Llueve.
Revolotea por entre las nubes el olor a hierba y se esparce la sensación de humedad entre los conjurados en bronce.
Hasta se arruina mi peinado; pero llueve y eso es lo realmente importante.








Llueve, sí.
Alguien puso en marcha la fuente.


23 may. 2013

48. A remojo de una idea



a veces, echo a volar mis papeles en blanco y la brisa marina me devuelve consonantes, frases inconexas y pasiones ralladas de sol
sospecho entonces que los morfemas liquidaron monstruos marinos o que los fonemas, más acostumbrados a lo alborotado del oleaje, sugirieron ciertas terminaciones para el ocaso
centenares de verbos acuden para sufragar mis historias, los sábados hacen limpieza general y restauran la paz sobre la arena de una playa
los sábados

y si pudiera distinguir lo esencial de la sal, volvería al origen, pero ¿a cuál?, quizá al compuesto únicamente de pretextos con los que bogar entre los miedos y salir impune, acaso sacrificando el rumor estancado que producen las letras en su salsa

a veces, echo a volar, y no me despido, ¿para qué?, regreso siempre, no hay cuenta, y si la hay, los números llegarán hasta la orilla y se coserán a mis velas, en bucles imperfectos
la poesía de finales de mayo siempre lo es, imperfecta, resaca de primaveras, libre

libre
como ahora yo

[Baños al atardecer en las terrazas de Pamukkale –Turquía-, de ge minúscula]

18 may. 2013

47. En espera de su fragancia



Martes por la tarde. He llegado pronto. Quería estar a solas en el claustro de la universidad. Tener tiempo para esperarte. Para preparar tu llegada. Leo y no me concentro. Levanto la vista a cada vuelo de pasos. ¿Y si en una de estas fueran los tuyos? Aunque no, porque tú eres puntual. Y por ello me sigo haciendo a la idea, que vendrás en unos minutos, pensando en tus cosas e imaginando otras tantas que hacer a solas conmigo…

[Tessa  Traeger]

13 may. 2013

46. En la cuerda floja de un voraz sentimiento


[de  internet]



En qué punto lo dejamos. Dime. Cuándo supimos que el brebaje del amor ya no emborrachaba como al principio de llegar a aquel infierno de uniformes, tabaco de racionamiento y miradas asustadizas.
Largos y tortuosos mis pasos, por el margen de vía que tenías a bien mostrarme.
Celosas y embriagadoras las caricias que brotaban, a salto de mata, entre tú y yo antes de cada despedida al frente.
Estrellas negras alumbraban entonces el cielo raso de mis noches. Pero seguía obstinada en no creerte, en bailarte el agua sólo a medias, mientras perdía la ropa en brazos de otros.

Míos fueron tus besos, tus encantos, y todos aquellos arrebatos.
Mas sabrás perdonar la inconsistente fragilidad de mis actos.
No pongas esa cara, pasó la guerra y ahora ya no me perteneces. Cogeré el abrigo y brindaré por ti. Pero déjame, no entiendes que si abates, otra vez, tu fuego enemigo sobre mí, la batalla será cosa de dos…


8 may. 2013

45. Ciego mecenas


[Monocronías, de Cecilia Montoya]

El sol no sabe lo que hace. Amanece, se postra sobre los tejados y alumbra secretos sobre la piedra.
Y por puro capricho teje las sombras de mis laberintos, esparce líneas oblicuas donde siempre hubo círculos concéntricos, y sus discretas nubes se vuelven esparto.
La calidez específica de esta hora asesina y lenta como la muerte, aturde. Y superpone oleadas de reflejos hirientes, con ese aire de falsa mentira que tanto seduce.

Debería llevar la alegría dentro de mí pero las miradas me salen antiguas, como cansadas de una fútil quimera de futuro. No importa, estoy bien así. Acodada a la intemperie, repasando una y cien veces los límites de estos muros a sabiendas que, si me lo propongo, puedo aislarme todavía un poco más del exterior.


3 may. 2013

44. al pha bet


[Alphabet, de Abba Richman]


[…]
diosa alfabeto
tu cuerpo desintegrado
busca un orden
las vocales de tu carne
están enamoradas
de las consonantes de tus huesos




Fragmento de “Semilla”, poema de Manuel Ulacia


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