"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


21 ago. 2013

60. Copias



Cientos de personajes aparecen a diario de mí misma. En retinas siamesas, en comentarios sotto voce, en pensamientos impuros. Como una sucesión de capas infinita que se reinventa a cada segundo. Son más altos, locuaces y atractivos; aunque también de estirpe bastarda, blanco de ciertas críticas y de no pocas envidias. Personajes que se me parecen, que tropiezan como yo, que ríen de igual forma. Y que van quedando atrás, en cada consulta de mostrador o en las lecturas que hacéis de mí.

Mas cuando todo termina y se apaga la luz, ¿dónde quedan los supervivientes?
¿Quién les da de cenar?


16 ago. 2013

59. Nocturno, tempo giusto


[de Sidney Sime -1910-]

Entre esas dunas plagadas de sueños, negras en el contraluz azulado del ocaso perpetuo, aparecen siempre los prestados ojos del hacedor de cuentos, aquel que, vagabundo en su cuerda, sílaba a sílaba, dibuja el sonido del trueno.


6 ago. 2013

58. Rastro, seda



[de  internet]

Matsuda se ve grácil con su kimono en este tiempo. Le gusta hacer todo lo que sabe que no soporto, para demostrarme que, como el junco, sigue en la ribera a la espera de una nueva primavera.
A Matsuda le regalé la última flor del rosal, puesta a secar entre las rimas de Goethe.
“Te pincharé para que siempre te acuerdes de mí”,
dice la rosa de manos del poeta.
Cada una de las palabras ha quedado sellada en sus pétalos encarnados; y la tinta ha dibujado ligeros trazos donde en vida sólo había existido dulce aroma.
Al pasar las páginas, un ligero toque se percibe como si gotas de una exquisita fragancia se destilaran al recitar los versos, uno a uno y casi en silencio.
Como la rosa con el libro, así hace ella sobre la alfombra blanca: pisadas perfumadas de crisantemo.


(diario del maestro Tokugawa)


1 ago. 2013

57. Interludio


[Robert Mitchum en la playa de Cannes, 1954]

Mientras escribo, el mar dibuja meandros azulados en mi cabeza. La tinta salada se mezcla con el carmín que recorre el papel de tu lienzo en sombra. Y cobras vida, sobre el fondo marino de unas sábanas retorcidas en el sudor vaporoso de la última noche.
Mientras escribo, la letra se estremece, tiemblan mis sentimientos y una lágrima perfila las ondas del texto por el que siempre te pierdo.
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