"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


31 dic. 2013

72. Antojadizo, o cómo pedir una vida


[de  internet]

Sólo veo lo que quiero ver, siempre con la mirada inclinada. Ese gesto tan reverencial de sus manos reclamando las mías. Alto y claro. Y esa perdurable intensidad del momento desacredita posteriores acciones, sean cuales sean, pues sin ese primer movimiento no pueden darse ulteriores. Y es que se me queda mirando con todo el cuerpo, y nunca antes me habían parecido tan solícitas unas manos como en el presente continuo en el que todo esto transcurre. Entonces mis resortes chillan por la justa maravilla y los ojos mienten más que hablan...


… de lo contrario, el espejo se rompería, mi cuerpo desnudo volvería a ser el que es y la ropa yacería consumida sobre el piso.


26 dic. 2013

71. Como aquella vez


[Returning home, de yama-bato -2012-]

Polvo dorado sobre los tejados, sobre la lejana pineda. Dos aviones compiten en paralelo condensando de blanco el brillante azul. Estampa veraniega en un 25 de diciembre atípico. El sol, tan arriba, tan intenso, enciende las notas de un piano y se suceden las olas, tus pestañas invisibles y mis piernas torneadas. Compases y latidos adornados en la memoria. Y no dejo de mirar por la ventana, hechizo de una realidad imposible. El humo de las chimeneas tiembla velozmente y se disuelve como si la nítida luz del momento fuera rival invencible. El frío se ha ido. Tu arrogante figura hace de esta navidad algo distinto. Las sombras de tus dedos, teclas negras. Mi cuerpo tensado y vibrante, mar de resonancias.


21 dic. 2013

70. En caída libre


[de  internet]

He dejado la manga corta. El termómetro se ha encaprichado de invierno, como si el frío y el mal tiempo necesitasen de alguien que les preparara el terreno.
Y, así las cosas, como para no restarle importancia, el viento juega decidido su papel de intrépido comparsa. Que despeinarse nunca fue tan sencillo como resfriarse o perder los versos en un trasquilón de varios nudos.

En el porche de remansos atardecidos, oigo todavía, por entre mechones de nubes, la refriega que llevas muy adentro. Que si los enanos crecen a golpe y platillo, mientras la indecisión adolescente de la bella de tus ojos compone música y nostalgia.
Tú agotas sudor y tiempo, y quizá también las ganas de tomar el lápiz para frenar al olvido.
No pienses en rendiciones a cuenta de las vacaciones, son falacia y arma de doble filo.

Yo seguiré colgando, de imaginarias libreas, velas de papel para escribir a cuatro manos que es como mejor nos sale. Y si no encontramos el momento para ese abrazo de letras consonantes, cierra los ojos y siénteme muy cerca, cargada de mangas, a la vuelta de cualquier esquina.


7 dic. 2013

69. Sumergidos en un beso


[Frank Horvat]

Se apilan los segundos sobre el idílico momento del deseo absoluto.
Y aunque el tiempo es pasajero,
también en la pasión juega con ventaja pues…

¿no tendrá fin, tarde o temprano, esa eternidad?


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