"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


31 ene. 2014

77. Bravura




[Horses, St. Mark’s Basilica, de Massimo Calcagno -2012-]

Mis hermanos parten mañana. Los destinaron al acuartelamiento de las afueras de Roma. ¿Te imaginas el disgusto de mi padre? Ni siquiera él puede hacer nada ya. Fabio está loco de contento, sólo piensa en encontrar una chica de ciudad para no tener que regresar a Venecia. En cambio, Davide, ya le conoces, no dijo nada al leer su traslado. Por un compañero supe que fue a matar su palidez de espíritu al campo de tiro. Y mientras tanto nuestra hermana parece haber relevado a padre en el gobierno de la casa; en su última carta nos pedía consejo para cuando llegue el tiempo de la vendimia, no cree que padre haya abandonado para entonces el estudio de los clásicos.
¡Cómo me gustaría volver a estar de nuevo los cuatro juntos! Mis hermanos, tú y yo, y salir en busca de aquellas muchachas descaradas de las noches de julio, cuando a todos nos hervía el verano en la sangre. Todavía recuerdo cuando te acercabas a ellas y les robabas un beso. Pero intuyo que ese tiempo acabó, entre estas brumas de cambio…



Su trazo es diferente aunque comparte cierta cadencia en las mayúsculas. Estaba doblada junto a otra carta formando una unidad. Como cuando las olas se pliegan unas a otras, en su mismo vaivén, y recrean los etéreos designios del viento, sublevando apenas la superficie.
Penzo siempre pecó de pura raza.





20 ene. 2014

76. En el corazón vive un prisionero


[Shinobazu Bentendo, Tokyo, de Hiroshi Watanabe -2005-]

Me exhortaron a permanecer con  los ojos cerrados, de lo contrario la sal escocería mi curiosidad. Pero no me contaron qué había más allá de la superficie marina, en toda la vasta inmensidad del mar azul. Tuve que descubrir  por mí mismo sus cortinas de luz, aquellas ondulantes acuarelas y el mojado remanso de agua sollozando en mis oídos. Y aunque nada tiene que envidiar ese despertar a mis otros hallazgos, la luna en los pinos garabatea briznas y sombras, y el pájaro carpintero talla el sonoro nombre de los helechos. Sobre la madera, aquel florido emblema descubierto en el cuello esbelto de Matsuda la primera noche que yacimos juntos. Es la certeza del ahora la que describe mi camino en pos del hogar, junto a la bahía secreta que guarda el apasionado oleaje de su alma.



(diario del maestro Tokugawa)


15 ene. 2014

75. De gairell


[Marion Cotillard]

Duu al coll el bes dels seus llavis, dues fines ondulacions que s’obren a la pell cada cop que acarona el record.
Tatuatge amagat sensualment al revers de la camisa de mil botons.
Diuen que potser la nit fou la millor inspiració per aquell rampell. Però ell només encerta a explicar el desig d’ella, aquell que la va empènyer a gravar-li l’alè per sempre.
I sent de nou com se li atansa, com el mira desafiant-li les ganes i com batega, tan suau, tan dolça, entre els seu braços.
I torna l’olor a espígol, el tacte dels seus cabells...

I la seva guspira encén novament el firmament.

..........

75. De perfil


Lleva en el cuello el beso de sus labios, dos finas ondulaciones que se entreabren en la piel cada vez que acaricia el recuerdo.
Tatuaje sensualmente escondido en el reverso de una camisa de mil botones.
Dicen que quizá fuera la noche la mejor inspiración para aquel arrebato. Aunque él sólo acierta a explicar el deseo de ella, aquel que la empujó a grabarle el aliento para siempre.
Y siente de nuevo cómo se le acerca, cómo le mira desafiando sus ganas y cómo late, tan suave, tan dulce, entre sus brazos.
Y regresa el olor a espliego, el tacto de sus cabellos…

Y su centella vuelve a encender el firmamento.



10 ene. 2014

74. Alumbrada ciudad



“Y al final la noche caía y llegaba el momento. Se encendía una ventana. A lo lejos, con su luz anaranjada, otra más resplandecía. Ventana tras ventana empezaban a brillar, pero aún faltaban muchas para estar todas encendidas. Seguramente, si algún hombre moderno con sus planes brillantes gobernara alguna vez aquel lugar, pulsaría algún interruptor que pudiera encenderlas todas a la vez. Pero aún seguía perteneciendo al hombre antiguo del que hablan las viejas canciones y a cuyo espíritu todavía son familiares las leyendas extraordinarias y las montañas misteriosas.
Una a una las ventanas empezaron a resplandecer desde los precipicios; en algunas parpadeaba una luz; otras seguían aún a oscuras. Los planos ordenados del hombre habían desaparecido, y nos hallábamos en medio de vastas alturas que iluminaban balizas indescifrables.
Había visto antes esa clase de ciudades, y había hablado de ellas en el Libro de las maravillas.
Allí, en Nueva York, un poeta fue recibido.”



[Fragmento final de Una ciudad maravillosa, de Lord Dunsany -1919-]


[La ciudad de New York de noche, ca. 1935]

5 ene. 2014

73. Cálido frío


[de  internet, descubierta en Midwinter Dream]

El padre de M hizo el servicio militar en Jaca. Fue allí donde aprendió a esquiar. O eso decía. Cuando vino aquí del pueblo trajo consigo la única foto de aquella época, en la que un muchacho, colocado de perfil, miraba muy serio al fondo parduzco del estudio fotográfico. La madre de M amplió el retrato y ahora acumula polvo y esquivas miradas junto al resto de cachivaches que atiborran de recuerdos el mueble del comedor.
Y aunque lo reconocen, en algunos momentos, tienen la sensación de estar frente a un desconocido, como si sólo se tratara de la imagen de muestra que decoraba el marco cuando lo compraron, permaneciendo allí desde entonces.

La última vez que nevó M le preguntó si también sabía patinar. Él se echó a reír, de buena gana; y a ella nunca le había parecido tan sincera su risa. Quizá por eso, en los meses sucesivos, trató de provocarle aquellos estallidos de felicidad, para divertirlo, para contagiarse con su alegría.

¿Pero sabías patinar o no, papa?
¿A quién pude importar eso ya?


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