"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


25 feb. 2014

81. pastos de piel, viento de fuego




[Desert curves, de Ivan Slosar]

en el desierto rojizo las arenas se desparraman; el viento del sur, más húmedo, dispersa los granos dibujando a los amantes: a ella la reconoces por el gesto sinuoso de su piel; a él, por la pericia de su verbo


19 feb. 2014

80. Receso




[de Henry Clarke]

Nos lo contamos todo. Por escrito, de viva voz; calladamente, entre brumas de pensamientos. Las palabras, entonces, lo llenan todo. De razones, de miedo, de absurdidad, incluso de amor. Y saturados, nos inclinamos con el peso, partimos cargados. De los bolsillos se escapan a veces pedazos de cuentos, o se balbucean letanías durante el sueño. Pero todo se hace caligrafía. Incluso el silencio que ocupas en mirarme de reojo telegrafía mensajes. ¿Cómo escapar de tanta palabrería insana? No sigas adelante, cierra los ojos, ¡deja de leer!








12 feb. 2014

79. Por añadidura



[de  ge  minúscula]

Nos estaban esperando.
Salíamos mi ge y una servidora del letargo nocturno y allá mismo las vimos, hambrientas y con una determinación que jamás hubiera imaginado en unas letras desparejadas como aquellas.
Miré a ge por el rabillo del ojo, la tipografía de clases podía ser infranqueable; y aunque no pareció amedrentarse por el redondel de tinta que casi podía engullirla, la presencia de aquel tobogán en forma de zeta, resumió el encuentro a un tanteador olisqueo entre razas.

Me había imaginado este momento de no pocas formas, la verdad; pero al hacerse realidad, algo indeterminado se me resquebrajó. La evidencia de no volver a quedarnos solas, mi letra ganchuda y yo, ensució la emoción inicial, frustró nuestra sociedad limitada.

Al tirar de ge de nuevo, encabezando la marcha, o se pegó al final de mi nombre.

7 feb. 2014

78. Ficciones



[de  internet]
El tiempo se condensa en espirales infinitas. Se hace gris en segundos. Y tú lo aceptas con el gesto soberbio del que se cree poseerlo.
Mi cuerpo, en cambio, se tornea con la lluvia, con las sombras que componen las gotas al caer.
Parecemos dos planetas cansados y tan sólo nos dimos a conocer ayer.
El cielo raso del cuarto, con sus turbadoras lilas, aguarda tu pausa y mi cara al borde del placer.


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