"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


23 mar. 2015

103. Besos con cierto toque a menta



Algunas veces la borrasca de la fortuna hace saltar los cielos; y aunque te conformarías con un simple aguacero, te adjudican el diluvio entero y ahí te las compongas. Otras veces, el destino te hace contorsionista amateur, te empuja a subirte a los tejados y a otear el horizonte cúbico y puntiagudo que cae más allá de tu red de seguridad.


[de  internet]

Pero antes de desvanecerse el hechizo, debes saber que duraste en su boca de fresa lo que un trago amargo. Y que su piel te guardó fidelidad durante la cuenta atrás de una mecha apenas encendida. Sin embargo, su cabeza, ciega equilibrista en este mundo al revés, no te olvida. No puede hacerlo.

Al caer a su lado, ella curtió tus arrugas de hombre en su propia memoria, reservando para cada surco una esperanza. Carisma tostado al sol en una isla perdida, en un safari africano o en el mar angosto de los antiguos. Porque si no fuera tan complicado ella perdería el interés.
Y atado así el hilo invisible del deseo, vuestro número circense se desglosa entre miradas consentidas, permeables a la cosecha primaveral de un instinto.



17 mar. 2015

102. Nature


[Naturaleza, de Cecilia Montoya]




Gotas de lluvia. Precipitadas. 
Círculos concéntricos de un embalse. 
Y en las ondas expansivas, partiendo de cero, 
aquellos anzuelos de cielo.

Del remanso de unos ojos cerrados 
brotaron, entonces, encendidos pétalos, 
corolas floridas de luz. 
Como nenúfares de la memoria. 
Y el paso de una perdida Ofelia dio sentido 
a toda esa primavera flotando en la corriente.

11 mar. 2015

101. Maletas


[de  internet]

Tu presencia es impredecible.
Inspiras adrenalina y exhalas un cumplido.

Una mujer en veinte minutos es como un azar en todo el infinito.

Somos dos mariposas, tú y yo, revoloteando a medio vestir. Alas que colorean la eternidad de esos veinte minutos aunque sea mirándonos a través de un espejo.

Escribí algo para ti. Sobre mi piel.

Leerte desnudo, repasar el secreto encerrado en la invisible tinta que tu piel impúdica me muestra.

Empieza así:
Ella camina entre aviones por el cemento gris. Lleva sus maletas como pesados pasados, desganados de futuros.

Y sobre tu pecho intuyo las dos columnas, esas torres gemelas por las que discurre la historia.

Súbitamente una de sus maletas se abre de par en par y vuelan papeles escritos con letras invisibles por todo el aeropuerto.

Y te recito mi mayor anhelo, sofoco ardiente en mis labios…

necesito quedar con el poeta que me agitó las ganas y el aire para perder así mi vida, mis hojas, mi caligrafía…   necesito al poeta para que me ayude con el recuento de versos, de letras, sobre la piel asfaltada en el gris de un día plomizo como el de hoy…

Y sudo. La terminal me encierra lejos de ti, muy lejos.
Llueve, se emborronan las letras bajo el brillo mate del plomo.
Y mis neuronas te imaginan en la pista de aterrizaje: camiseta blanca, calada hasta los huesos, y jeans descoloridos por el azul de los charcos.
Sin paraguas.
Y me repito en sordina…

necesito al poeta, sí, necesito el perfume de su arte fondeado en mis geografías… que su caja de texto tatúe el deseo de sujetarme fuerte tras la tormenta… que el negro alojado en sus ojos convierta el turquesa de los míos en musgo donde adivinar la continuación de todo esto…


5 mar. 2015

100. Interdit


[de  internet]

¡Ah, gentes! ¡Cuánto os parecéis
a Eva, la progenitora!
Lo que está a vuestro alcance
poco os importa; os sentís
constantemente atraídos
por la serpiente con su árbol
de dulce fruto prohibido:
de no obtenerlo, el Edén
ya no es Edén para vosotros.



[Fragmento de Eugenio Oneguin, de Alexander S. Pushkin]



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