"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


21 feb. 2016

134. Embastes de la memoria


[Volta Mercerie, Rialto, de Renato Corbettii]

No hace mucho te oí silbar. Pasabas por la bocana de Rialto. Y ya sabes cómo son los callejones, se lo cuchichean todo unos a otros. Y reconocí tu silbido, alto y claro, como un barítono restallando en su escenario. Mi atención se detuvo, esperaba tu silueta a contraluz y, también, ambicionaba no atragantarse con aquello que mis labios apenas podían encerrar. Regresó el sonido a llevarme nuevamente tras tus pasos. Incluso el tiempo se ralentizó en un amago de complicidad. Las nubes, sobre todo dos, ensombrecieron algún que otro tejado, en la tibieza de la jornada. Ansiosa mariposa era yo en medio del trasiego mundano, flotando en la certeza del encuentro. Y algo me tiró de la manga, la costura cayó al suelo, y mis ojos se abrieron a cuatro paredes, carentes de sentido. Mareada, con la sangre mecida e interrumpida de golpe, como si la locura de un gondolero gobernara el desequilibrio, me hallé entre parientes de compromiso, viejas cotorras cortejando a padre en su colorida y estruendosa despedida. Mientras los pedazos de tu recuerdo se alineaban con los alfileres desparramados en la caída. ¡Qué nadie les ponga remedio! Sólo yo tengo derecho a rehacer tan onírico sueño.



Se agota la intensidad de la tinta, el papel amarillea y se cuartea allá donde fue doblado. Ya hace tiempo que el lector acostumbró su retina a la perfecta caligrafía, a los pormenores de esta prácticamente única voz que clama, en su desierto particular, los desmanes de una separación. Sin embargo, es incapaz todavía de ponerle un nombre. Sabe que sin él no podrá reconocerla.
Penzo, con su camisa de sarga negra, desfila orgulloso.





15 comentarios:

  1. La locura de algún gondolero seguro que está llena de cirdura. Besos.

    Bello relato.

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  2. Me has recordado un montón a una época en la que siempre que pasaba por debajo del balcón de una amiga, la pegaba un silvido por si estaba en casa, que se asomase a saludar a la ventana. :)

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    1. ¡Menuda contraseña!
      Me ha gustado Holden esa costumbre, se podría aplicar en este caso, sin duda.

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  3. Los recuerdos tienen sus propios códigos secretos.

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    1. Los recuerdos siempre de desatan cuando menos te lo esperas, la cabeza está llena de códigos y de pasos libres.

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  4. Hay momentos en que una se pierde en un sueño que quizás fue un recuerdo... Cuando son tan bonitos como el que tú nos cuentas dan ganas de quedarse a vivir en ellos.
    Besos.

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    1. Recuerdos hechos de retazos soñados, o sueños vividos en el recuerdo. Todo vale para sobrevivir.
      Gracias Eme por tus palabras.
      Un beso.

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  5. Lo más intimo es intocable, indeleble y se hilvana con hilos de seda .
    Me gustan los callejones, oscuros, mojados, de olores fuertes , muros mudos de encuentros clandestinos sonando a lo lejos un jazz en un garito donde un hombre enfundado en una an arrugada gabardina espera escuchar el sonido de unos tacones hambrientos

    El texto es tan bueno que me he creado mi propio sueño o recreado mi realidad , pero eso que más da

    besos

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    1. Estoy contigo, ¡qué más da! Si ha servido para pergeñar tu propia historia, con tus imágenes, sensaciones y olores, eso es lo grande de haber leído.

      Mi beso guapa.

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  6. Precioso el texto, justo ahora con un recuerdo desatado de hace tantísimos años,que de golpe,he perdido 40 años...

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    1. Gracias preciosa. Al desatar la memoria todo es posible.
      Feliz fin de semana.

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  7. Siendo muy prosaico, en el puente de Rialto yo solo vi masas de turistas, y yo entre ellos. Aquí encuentro, al menos, hermosas palabras.
    Abstrayendo... y sin turistas, todo es belleza, en aquellos canales.

    Un abrazo

    · LMA · & · CR ·

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    1. Desgranar el grano de la paja, como se desgrana la mágica ciudad de las miles de instantáneas que tenemos todos de ella. Quitando intrusos, dejando sólo la belleza pura.

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