"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


9 abr. 2016

141. Fugaz


[de Aneta Ivanova, de la serie Venice]

Me siento sola, vacía. Casi irreal. El consuelo que experimentan los conocidos al leer las cartas de sus hijos, no es el mío, no me atañe. Mis hermanos son poco dados a las palabras y tú, tú, no sé, pareces más un personaje literario. Padre se ha encerrado entre los pliegos de aquella última novela que leísteis juntos y tiene suficiente con el recuerdo de tu voz, cantando los párrafos como serenatas a la luz de un candil. Estoy convencida que te ve a través de mí. Sus ojos clisados me traspasan cálidos y, tras removerme por dentro, se alejan, derrotados.
Me siento sola, y a veces de cantos rodados y otras con aristas venenosas. Complicada desde la cuna. Y me siento estafada por el pasar del tiempo. Cuando piso tierra firme después de llegar a la isla, me sigo meciendo sobre las olas negras. Vengo de ver correr las horas en esa agua sucia.
Pero cómo no plantarse ante un nuevo amanecer y poner buena cara. Eso me dicen todos. Me ven y se asustan de lo bien que parezco llevarlo. De lo bella que sigo. Mi estatua no quiere mostrar sus grietas. Tengo cuatro hombres en el frente y a un viejo algo turbio. Resisto por vosotros.



La carta estaba sin enviar. El destinatario, aunque claro, parecía haberse borrado entre alguna lágrima. El lector que ha desentrañado sus penas por vez primera, la deposita donde estaba, justo debajo de la condecoración al valor. Ya no queda mucha historia por leer. La caja de latón se va quedando vacía.
Penzo la compró llena de barquillos dulces.






16 comentarios:

  1. Me encanta esta historia. En el anterior pasaje la sentía cercana, casi como si algunos pasajes los hubiera vivido en una de mis (seguro) múltiples vidas. Hoy sin embargo hay algo distinto, una distancia extraña, un dolor diferente. Sin embargo, termino de leerte y no se me va de la retina la imagen de Penzo en uniforme.
    Es curioso la forma en que evocas :)
    Besos.

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    1. Las cartas tienen el regusto del momento en el que se escribieron, y todas pueden tener una aire diferente sin diferir mucho de su contenido. Pero es curioso lo que cuentas, Eme. Yo también me imagino a Penzo, cara al sol, con toda una vida por delante y ajeno por completo a lo acaecido en estas cartas.

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    1. 1superviviente, eres un imbécil sin paliativos. Eso si, con mucho tiempo libre para hacer el idiota.

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    2. Gracias a mis valientes!!

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  3. Prepararme para leerte,es casi un ritual,abrir esta especie de caja donde de pronto salta un texto que te traspasa y te conmueve. Eso es lo que encuentro siempre aquí. Tu sensibilidad y talento.

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    1. Gracias por tus palabras, preciosa.
      La sensibilidad... de todos estos personajes que habitan la materia gris!! :)

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  4. "Mi estatua no quiere mostrar sus grietas" no se me ocurre mejor modo de expresar el enorme esfuerzo de quien no se rinde.
    Un saludo

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    1. Cierto Pilar, poniendo siempre la mejor cara posible, o al menos intentándolo.

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  5. Es una pasada de texto, quiero creer que en algún momento todos nos hemos sentido de manera similar. Claro que luego no terminamos envasados en latón en forma de ridícula condecoración.

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    1. Ahora es difícil "acabar" en forma de carta, franqueados con el sello de turno. Ahora le damos poco a lo de sincerarnos x carta. Pero que nos hemos sentido de alguna forma parecida en algún momento, es muy posible. Los sentimientos son universales.

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  6. Qué bella sigues, g! Qué hermosa! Por tus letras no pasa el tiempo porque el alma palpita ahí, en cada línea.. qué placer volver a leerte después de años, como si fuese el primer día! Yo no me siento estafado por el paso del tiempo..

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    1. Miguel, ¡qué bien saber de nuevo de ti!
      Volver a tus letras es como recordar algo que abandonaste hace tiempo y que te das cuenta no debiste perder nunca.

      Me alegro de saber que el paso del tiempo ha sido benévolo contigo.

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  7. Siempre hay un buzón para una bella carta, el tiempo de sentirnos esta tan lleno de aristas, que la derrota nos aguarda en una lata, pero juntos lucharemos contra el olvido que nos precede.

    Al desplegar el ajuar de la reina,
    desde debajo de unas sabanas de lino,
    voló un papel lleno de letras lentas,
    un mapa del tesoro que no dibujaba coordenadas,
    una carta que nunca nadie había leído.

    No sin algún disgusto...

    Volvió a su sitio de ocultas entretelas,
    en una especie de legado sin sentido.

    Del color esmeralda.

    De una vieja y larga historia.

    Que debe continuar, por los siglos de los siglos....

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    1. A pesar de los buzones, siempre hay cartas extraviadas, que no llegan al destino para el que fueron escritas. Y en esos encierros no buscados, las palabras se condensan guardando su tesoro en un tiempo indefinido. Como lapsus de vida colgados del limbo.
      Mientras, las historias se van tejiendo igual, de corrido o a pedazos, pero se van haciendo. Porque la vida no espera por nada. No espera por nadie.

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