"De vez en cuando te daré una leve historia, un aria melódica y cantabile para romper este cuarteto de cuerda mío, una parte figurativa para abrir un claro en mi selva nutricia." . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [Agua viva, de Clarice Lispector]


14 mar. 2018

163. Mirada endins


[Studio Manasse, 1930s - unknown photographer]

Em costa mirar als ulls de la gent. M’intimiden, em fan passar vergonya, per la seva capacitat de distingir-me de la resta de coses a mirar en aquest món. M’adjudiquen una importància que crec que no tinc, i és massa. A més, el paper d’actriu principal, en aquesta vida compartida, no m’escau. No m’agrada cridar l’atenció, ni tan sols la concreta i particular d’un actor qualsevol. Deixa que m’amagui una estona dins la meva closca, a recer de més mirades, i més, moltes més...

Fa uns anys m’aclaparaven les mirades glacials, d’ulls blaus transparents. No suportava sentir com em despullaven per dins, com endevinaven els meus secrets, les meves pors. En tenir-les davant, girava el cap i esvalotava els ulls en totes direccions cercant amagatall.

Tu em mires ara i també ho fas, em dius. Que no he perdut aquest costum mecànic i fugisser d’explorar els afores dels ulls que em miren, del teus ulls: la boca, el naixement del cabell, allò que queda sobre el teu cap, sigui el que sigui. I et somric, i noto com desvio la mirada, tens raó. De fet, als teus marges busco les paraules per enfrontar-t’hi; aprofito per ordenar el discurs, cercant la forma més idònia de confessar com t’estimo. En la meva defensa, només puc afegir: Però ja no ho faig tant, això d’anar-me’n.

.......... 
 

163. Mirada adentro

Me cuesta mirar a los ojos de la gente. Me intimidan, me hacen pasar vergüenza, por su capacidad de distinguirme del resto de cosas a mirar en este mundo. Me adjudican una importancia que creo no tengo, y es demasiado. Además, el papel de actriz principal, en esta vida compartida, no me pega. Tampoco me gusta llamar la atención, ni siquiera la concreta y particular de otro actor. Deja que me esconda un rato dentro de mi caparazón, a cubierto de más miradas, y más, muchas más...

Hace unos años me apabullaban las miradas glaciales, de ojos azules transparentes. No soportaba notar cómo me desnudaban por dentro, cómo adivinaban mis secretos, mis temores. Al tenerlas delante, giraba la cabeza y alborotaba los ojos en todas direcciones buscando un escondite.

Tú me miras ahora y también lo haces, dices. Que no he perdido el vicio mecánico y escurridizo de explorar las afueras de los ojos que me observan, de tus ojos: la boca, el nacimiento del cabello, lo que queda sobre tu cabeza, sea lo que sea. Y te sonrío, y noto cómo desvío la mirada, tienes razón. De hecho, en tus márgenes busco las palabras que te afronten; aprovecho para ordenar el discurso, rebusco la forma más idónea para confesar cómo te quiero. En mi defensa, sólo puedo añadir: Pero ya no lo hago tanto, eso de irme.


12 comentarios:

  1. Muy identificado con esto, mucho. Menos en la parte referente a lo amoroso, donde sin tengo que ser objetivo, no era tan acusado el escapismo.

    Saludos

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    1. Pues nada, si no era acusado, mejor dejarlo ir con buen tiempo :)

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  2. Durante un tiempo me pasó lo mismo con las miradas ajenas, incluso llegaban a hacerme sentir extraña las miradas de ojos claros. Hoy,( quizás superada mi natural timidez) no lo sufro tanto. Tal vez sea que no me miran tanto o seré yo la que no miro?
    Un besazo.

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    1. En mi caso, soy yo la que sigo mirando poco, por aquello de que no me acaben robando el alma.

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  3. Los niños crecemos y cuando pasan los años nos miramos en un blanco y negro buscando esos ojos que nos vieron y ya no están. Ya solo los encontramos dentro, y los protegemos en una cárcel sin llave, de un recóndito bolsillo de nuestro cerebro.
    Gran parte de nuestros gestos involuntarios tienen una raíz genética, los propios se descubren mirándonos de vez en cuando fijamente a los ojos en un espejo.
    Las miradas de pupilas más o menos desordenadas que no se nos enfrenten con ceños, caricias y sonrisas en un mismo reflejo, no merecen la pena.
    Tu no me miras, yo no te miro.
    Nos miramos a los ojos de dentro,
    cuando podemos.
    Y cuando podemos nos vamos juntos...
    En otra vida no desearía otro espejo.

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    1. En ese caso, fue una suerte localizar nuestro espejo común, en el que somos párrafos y versos a la mínima que tiramos un poco de lápiz y de marea. Leernos es conectarnos, es vernos por dentro y saber, sin un tiempo definido, que lo pasamos enteramente viajando de uno a otro, por entre letras sentidas.

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    2. No sé si este intercambio de promesas y recompensas entre ratos de reflejos, es reloj, arena o arena en un reloj, pero creo que navegaria bien por cualquier duna.

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    3. Deberíamos encontrar nuestra propia duna en alguno de los mapas que visitamos.

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  4. Creo que soy de perfil bajo. Quiza por elección aunque es maravilloso de pronto ssber que alguien ssbe mirarte aunque no seas la mas guapa del mundo

    :)

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    1. Ni aún siendo la más guapa del mundo (que no es el caso, obviamente) tiene por qué haber alguien que sepa mirarte como corresponde.

      Ah, y arriba con el perfil Jo!!

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  5. Gafas de sol y mirar al cielo, o a los árboles..

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    1. Tienes razón Toro, se me rompieron las gafas de sol y todavía no me atreví a entrar en la óptica!!

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