"El tiempo es demasiado precioso. Una vida es un instante en una estación. Una vida es una nevada. Una vida es un día de otoño. Una vida es el borde delicado y fugaz de la sombra de una puerta al cerrarse. Una vida es un breve movimiento de brazos y piernas." . . . . . . . . . [Los sueños de Einstein, de Alan Lightman]


17 sept. 2020

217. A un suspiro de distancia

[photo by  ge  minúscula]

Si papá te viera, se asustaría. Caro, ¿qué te ha ocurrido? Al discurrir fuera de los muros del recuerdo, entornando aquella párvula tristeza que tanto convenía a los poetas antojadizos de glosa, clamaría por ti. Y algún verso maltrecho vencería su afición a quererte por encima de todos nosotros, si bien no por mucho tiempo, sus varas de medir cojeaban al torcer la brisa de la laguna. ¿Recuerdas los parpadeos al sol? ¿La bárbara memoria de lo que fue? Aguza el oído, hagámoslo juntos, estas paredes supuran lo vivido y con padre no harán una excepción. Tal vez se necesite un rodeo, tomar uno de sus libros y dejar que las frases nos calen. Eso hacía yo al principio y al mediarse las estaciones, Beatrice me ayudaba. Con el dedo, trazaba el recorrido y, en los bordes, decantaba el rostro para darme la vez. Se habría emocionado sabiéndote tan próximo. Poco miedo y mucho valor, creció así...



El hombre se desplazó del ventanal al percibir iluminada la sala, juraría no haber prendido las bujías. Tiene constancia de ocupar la butaca, de haber cerrado los ojos y de abandonarse al soliloquio de la hermana. Agradece que Valentia ni le mire, que no vea al Santino decrépito que ha regresado a casa para morir. Ella sigue llevando en los sesos al hermano que desapareció trascurrida la mentira inicial de esta historia.
Penzo quizá se acomode a sus pies.

 

 

[viene de aquí]

11 sept. 2020

216. Las cicatrices

[Manipulation 2, by Diana Bejarano]

 

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.




[de Piedad Bonnett, en el libro: Explicaciones no pedidas]



5 sept. 2020

215. con Fina miento

 —No quedará nada. Nada de nada. Dudo incluso que espacio y tiempo sigan, como hasta ahora, a lo suyo y poco más. A lo mejor se lo piensan mejor cuando ya no quede nada sobre lo que incidir. Pero, para entonces, nada será cierto, ni tan siquiera un minúsculo polvo de estrellas y, lo peor, que a nadie importará. Y a los de tu raza tampoco creas que les irá mejor, y si no, échate un ojo a ti misma, en este determinado nanosegundo, y me cuentas. Que cuando te hablo de “nada” no te excluyo, ya lo sabes, nunca lo haría, y para el tema que nos ocupa, menos aún. Dime siquiera una sola cosa que te complacería antes de finiquitar con la vida, con nuestro entendimiento, con este galimatías perpetuo. Vamos, cuéntame. Estoy esperando una respuesta, y no pienso irme de rositas. Y tú menos.

 

[photo by Alain Laboile]

La niña le da a la cuchara, liquida su tarta de cumpleaños, y con la última relamida, espía las plantas que tiene a su diestra, algo pastosas a su edad. Puede que solo le tengan cierto respeto después del discursito. Yo, sinceramente, estaría acojonado. Dejo de tratar a la cría unos meses y me la encuentro así, de premio Nobel. Y cuando se plantifica la mascarilla, genera terror, terror del chungo, del de psicoanalista psicópata. Si Stephen King se dignara visitarnos y la estudiara un ratito de nada, tal vez conseguiríamos desactivarla. Pero, mientras eso no pasa, yo sigo fingiendo una respuesta para antes de morir. El cuchillo me apunta.

 

 

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